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¿En qué consiste un poder de ruina?

poder de ruina herencia

A la hora de delegar la gestión de tus asuntos legales y financieros, el poder de ruina se convierte en una opción interesante. Este documento legal permite que otra persona actúe en tu nombre en una variedad de situaciones, lo que puede facilitar enormemente la administración de tus responsabilidades.

Este representante podrá realizar y firmar por ti ciertas operaciones, igual que si fueras tú mismo. Por ejemplo, podrá comprar un piso, realizar gestiones bancarias, firmar un préstamo…

A continuación, te explicamos en detalle todo lo que necesitas saber sobre esta figura jurídica.

¿Qué es el poder de ruina?

Se trata de un documento que se firma ante notario, mediante el cual delegas en una o varias personas o empresas facultades amplias y permanentes para representarte en una gama muy amplia de actos jurídicos.

Cuando hay más de un apoderado, el propio poder establece cómo deben ejercer sus facultades: existe el poder de ruina solidario (en el que cada apoderado puede obrar por su cuenta) y el poder de ruina mancomunado (que necesita el consenso de todos los apoderados).

También se pueden establecer limitaciones al poder, algo especialmente aconsejable para los casos que suponen mayor riesgo como, por ejemplo, las donaciones o los avales de créditos.

Un poder de ruina debe otorgarse siempre a personas de plena confianza, dado que, desde el momento en que se firma el poder, podrán operar en nuestro nombre.

La copia de poder solo puede ser solicitada por la persona que concedió el poder (el poderdante).

¿Para qué sirve?

Un poder de ruina sirve para contar con la ayuda de una persona de tu confianza, que puede acudir por ti a actos y firmar documentos, como si lo hicieras tú mismo.

Algunos de los actos que se pueden realizar con un poder de ruina son: hacer negocios, comprar, vender, abrir cuentas corrientes o sacar dinero del banco, hacer inversiones financieras, firmar o avalar un préstamo o una hipoteca, representar a la persona en el juzgado, realizar gestiones administrativas en organismos públicos…

Además, con un poder de ruina se puede aceptar una herencia. En cambio, la ley prohíbe usar un poder de ruina para otorgar testamento.

¿Cómo anular un poder de ruina?

El poder de ruina se puede revocar en cualquier momento, siempre ante notario, igual que cuando se firmó. No hace falta un motivo concreto o causa justificada, más allá de la voluntad, por parte de la persona que concedió el poder, de darlo por finalizado.

Si la anulación se lleva a cabo ante un notario diferente al que firmó el poder, es obligatorio notificar dicha anulación al notario que dio fe del poder cuando este se concedió.

Además, como es lógico, la revocación debe ser notificada al apoderado o apoderados por medio del notario. Se debe, asimismo, solicitar de los apoderados sus copias del poder.

Con estas medidas, además, se pretende evitar que el apoderado pueda actuar después de que se haya revocado el poder.

FAQ

Ahora vamos a contestar algunas preguntas frecuentes sobre el poder de ruina.

Diferencia entre poder de ruina y poder general

El poder de ruina y el poder general son lo mismo. Ahora bien, hay otro tipo de poder, que es el que se concede para que el apoderado represente al poderdante en una situación o acto jurídico concreto.

En este caso, una vez concluido dicho acto u operación, el poder finaliza, y el apoderado pierde sus facultades de actuar en representación del poderdante en el futuro, para operaciones de esta misma índole o de cualquier otra.

Algunos ejemplos de poder notarial para actos concretos son:

  • Poder para pleitos: se delega en una persona o empresa la capacidad de representar al poderdante en un juicio. Es muy habitual tener que otorgar este tipo de poder cuando contratamos a un abogado. También es común en las empresas que tienen su propio departamento legal.
  • Poder para administrar bienes: el apoderado puede gestionar los bienes del poderdante, aunque no venderlos ni disfrutarlos para uso propio.

¿Qué implica un poder de ruina en caso de incapacidad?

Cuando una persona de cierta edad teme quedar incapaz en el futuro, puede firmar ante notario un poder de ruina que, en este caso, se conoce como poder preventivo: mediante este poder, podrá designar a la persona que desee para que represente sus intereses y decida sobre su patrimonio, en el caso de que pierda la capacidad de manifestar su voluntad.

En todo caso, y especialmente cuando se prevé o, simplemente, se desea prevenir una posible incapacidad futura, siempre es muy importante que la persona que concede un poder de ruina sea consciente de los posibles riesgos de dicho poder, ya que esta figura jurídica otorga al apoderado facultades de actuación muy amplias.

Diferencias entre tutoría y poder de ruina

Aunque pueden servir para cubrir situaciones similares, en realidad se trata de figuras jurídicas distintas con ámbitos de actuación diferenciados. La autotutela es una figura legal diferente al poder preventivo, aunque también orientada a que la persona pueda protegerse.

La persona que recurre a la autotutela deja establecido en escritura pública cómo desea que se organicen todos los asuntos relativos a su persona y a su patrimonio en el caso de que sea incapacitada judicialmente. La persona puede, además, designar a un tutor legal.

Algunas diferencias entre estas dos figuras son:

  • En la autotutela, el tutor designado necesita autorización judicial para disponer del patrimonio del tutelado. Por el contrario, en el poder preventivo, el apoderado no lo precisa.
  • El tutor también puede tomar decisiones sobre el ámbito personal del incapaz, como, por ejemplo, decidir cuál será su vivienda habitual e incluso aprobar su ingreso en una residencia. En cambio, las funciones del apoderado se restringen al ámbito patrimonial.

En estos casos en los que la persona pretende cubrirse de cara a futuro, una buena opción es otorgar ambas escrituras: tanto el poder preventivo como la autotutela.

Esto permite que, si al final la persona queda incapacitada, el tutor/ apoderado pueda decidir cuál utilizar en cada caso concreto, siempre con el asesoramiento de un notario.

Conclusión

El poder de ruina permite que alguien de confianza tome decisiones clave por ti. Por ejemplo, podrías verte en una situación en la que una acción financiera de tu apoderado afecte tu capacidad para obtener una hipoteca en el futuro o incluso perjudique tu solvencia. La seguridad de tu patrimonio no solo depende de en quién confíes, sino también de cómo estructures ese poder.

Para proteger tu futuro financiero y evitar decisiones que puedan perjudicarte, desde Hipotecas100 te sugerimos contar con un asesor hipotecario que te guíe. No dejes tu patrimonio al azar y ponte en contacto con nuestro experto ahora.

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