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Consecuencias de avalar un préstamo hipotecario

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Ser avalista es uno de los compromisos más grandes y delicados que podemos llegar a obtener. Esto se debe a que cuando decidimos avalar un préstamo hipotecario para nuestros familiares o compañeros. Nos comprometemos a pagar las deudas del titular cuando este incumpla con los pagos de la hipoteca. 

Es por ello que antes de tomar una decisión, debemos de conocer cuáles son las consecuencias de avalar un préstamo hipotecario y qué tipo de previsiones podemos tomar para evitar futuras pérdidas financieras. 

¿Cuáles son los principales riesgos que corremos al avalar un préstamo hipotecario?

Por lo general para poder obtener un préstamo mediante una entidad financiera se debe de contar con ciertos requisitos, los cuales le garanticen a dicha entidad la devolución de su dinero. Es aquí donde los avalistas entran en escenario, debido a que ellos son los responsables de ofrecer esas garantías, las cuales pueden ocasionar ciertas consecuencias como: 

1. Comprometer nuestro patrimonio

Cuando avalamos un préstamo hipotecario nos estamos comprometiendo a saldar las deudas del titular cuando este no pueda pagarlas. Esto quiere decir que si surge algún inconveniente o atraso en los pagos, la entidad financiera puede exigir como método de pago el embargue de nuestras propiedades. 

2. Limitaciones al solicitar un préstamo personal

Nuestras posibilidades de adquirir un préstamo o solicitar una hipoteca son limitados cuando servimos de aval en otros préstamos. Esto se debe a que nuestras finanzas y propiedades ya están comprometidas, por ende, no tenemos manera de garantizarle al banco la recuperación de su dinero. 

3. Seguiremos siendo avalistas si el hipotecado fallece

Los avales otorgados en los préstamos hipotecarios permanecen vigentes hasta que dichos préstamos sean pagados en su totalidad. Incluso si el titular de la hipoteca fallece, nosotros seguiremos desempeñando las mismas funciones hasta que el préstamo finalice. 

Esto quiere decir que si los herederos fallan en el pago de la hipoteca y las propiedades del fallecido no cubren el valor total de dicho préstamo. Nosotros estaremos obligados en cubrir el total restante. El cual deberemos pagar con nuestros bienes presentes y futuros como nóminas, pensiones, acciones, inmuebles, coches o cualquier otra propiedad. 

4. Causarle pérdidas financieras a nuestros herederos

Si somos avalistas de algún préstamo hipotecario y fallecemos, nuestros herederos deberán de hacerse cargo de dicho aval hasta que culmine. Lo cual puede causarles grandes pérdidas financieras si el titular del préstamo incumple con los pagos.

5. Ser catalogados como morosos

En el caso de que el titular del préstamo no realice los pagos correspondientes. Tanto él como el avalista pasaran a un listado de morosos, el cual les impedirá tener acceso a futuros préstamos o créditos bancarios. 

Además, si dichas cuotas no son pagadas en el tiempo estipulado por la entidad financiera. Podremos correr el riesgo de que nuestras cuentas bancarias, propiedades y bienes sean embargados para el pago de dicha deuda. 

¿Qué precauciones debemos tomar antes de avalar un préstamo hipotecario?

Antes de avalar un préstamo hipotecario debemos de conocer todas sus características para evitar confusiones e inconvenientes. Los principales aspectos son la duración del aval, el importe del préstamo y el tipo de aval que otorgamos ya sea parcial o completo. 

Para poder disminuir el riesgo de pérdida y evitar las principales consecuencias que adquirimos al avalar un préstamo, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Contar con toda la información del préstamo: este es el principal factor a tener en cuenta, debido a que estaremos ligados al deudor durante el préstamo. Es recomendable conocer las principales consecuencias que puedan surgir tras una contingencia. Por ello antes de firmar el aval lo mejor sería leer el contrato con un abogado. 
  • Reducir nuestras responsabilidades: actualmente existen ciertos contratos en los cuales podremos limitar nuestras garantías en algunas propiedades o bienes en concreto. Además tendremos la posibilidad de disminuir nuestra participación y responsabilidades en los préstamos hipotecarios. 
  • Evitar contratos con garantías solidarias: este tipo de contratos le permite al acreedor decidir a quién reclamarle el pago del préstamo, este puede ser tanto al deudor como al avalista. Mientras que el derecho de orden exige que primero se reclame a los titulares del préstamo y luego a los avalistas. Cambien existe la posibilidad de la doble garantía hipotecaria.
  • Firmar como hipotecario no deudor: esta es una manera de proteger nuestros bienes al ser avalistas. Esto se debe a que en dicho contrato el impago de las cuotas por parte del deudor no se verá reflejado en nuestros bienes.

¿Quiénes pueden avalar un préstamo Hipotecario?

Para poder avalar un préstamo hipotecario debemos de contar con ciertos aspectos que le garanticen a la entidad financiera la devolución de su préstamo. Por lo general sus requisitos principales son que contemos con ingresos estables. Los cuales sean capaces de cubrir los pagos mensuales del préstamo, cuando el titular del crédito incumpla con las cuotas. 

Además, no debemos de contar con ninguna deuda o estar presente en alguna lista de morosos. Por último, tendremos que contar con propiedades o bienes que garanticen el pago del préstamo cuando incumplamos con las cuotas. 

En Hipotecas 100 contamos con una gran trayectoria en el marco financiero, lo cual nos permite ofrecerle el asesoramiento adecuado para todo tipo de créditos e hipotecas.