Una SGR (Sociedad de Garantía Recíproca) es una entidad privada que se dedica, básicamente, a poner su firma como aval para que bancos y otras financieras se atrevan a dar crédito a pymes y autónomos en mejores condiciones.
No es un banco (no te presta dinero directamente) ni una aseguradora (no vende pólizas). Su función es respaldar tu operación. La SGR estudia tu negocio, tu proyecto y tu capacidad de pago y, si ve que tiene sentido, emite un aval a tu favor. Ese aval le dice al banco que si este cliente no paga, yo respondo en parte, y eso reduce el riesgo para la entidad financiera.
Por eso, las SGR se usan sobre todo para financiar inversiones de negocio, como la compra de un local comercial o de maquinaria.
¿Cómo funciona una SGR?
Para entender de verdad qué puede hacer por ti una SGR, lo mejor es ver cómo funciona el proceso paso a paso:
- Te haces socio partícipe: la SGR no trabaja con cualquiera y tienes que ser pyme o autónomo y darte de alta como socio. Para eso, haces una aportación al capital social (suele ser pequeña en comparación con el préstamo). Esa aportación normalmente es recuperable cuando te das de baja, si no hay incidencias.
- Presentas tu operación: les explicas qué quieres financiar la compra de local, nave, oficina, maquinaria, circulante, etc. Adjuntas cuentas, declaraciones de impuestos, negocio previsto, etc, igual que harías con un banco.
- La SGR analiza el riesgo: estudian tus números y tu historial. Si ven que la operación es viable, aprueban darte un aval. Aquí hacen como de banco extra que revisa si lo que pides es razonable.
- La SGR emite el aval: una vez aprobado, la SGR firma un aval financiero a tu favor. Así le está diciendo al banco que si fallas, ellos responderán hasta X importe.
- Negocias con el banco con el aval bajo el brazo: con ese aval, vas al banco (o la propia SGR ya trabaja con bancos concretos) y solicitas el préstamo. Como el riesgo para el banco se reduce, ofrecen mejores condiciones.
Imagina, por ejemplo, que necesitas una hipoteca para autónomos y el banco duda por tu poco historial. Si una SGR avala la operación, el banco estará mucho más dispuesto a financiarla.
Mayores inconvenientes
Las ventajas son claras, una SGR le da un empujón a tu proyecto para que el banco se decida a financiar, consiguiendo además, mejores condiciones, como tipos algo más bajos, plazos más largos o menos presión sobre las garantías personales.
La principal pega de una SGR es que no es gratis, las comisiones de estudio y de aval, sumado a la aportación al capital social, que aunque normalmente es recuperable, deja dinero inmovilizado durante un tiempo. También hay más trámites, porque pasas por el filtro de la SGR y por el del banco, lo que puede alargar plazos.
Otro límite importante es que no sirve para todo, solo están pensadas para pymes y autónomos, no para la típica hipoteca de vivienda habitual. Y, en cualquier caso, no van a avalar un negocio que, sobre el papel, no es viable.
Por eso, antes de acudir a una SGR es buena idea comparar si te compensa frente a una hipoteca para empresas normal.
Pasos para conseguir este aval
Conseguir un aval SGR no es automático. Hay una serie de pasos claros que seguir y solo tienen sentido si detrás hay actividad económica real como empresa o autónomo, no un particular comprando su vivienda habitual.
- Confirmar que cumples el perfil: estar dado de alta como autónomo o sociedad, sin impagos graves y con un negocio que genere ingresos suficientes para devolver el préstamo.
- Contactar con la SGR de tu zona: cada comunidad suele tener una o varias SGR. Les explicas quién eres, a qué te dedicas y qué necesitas financiar.
- Preparar la documentación: cuentas anuales, declaración de la renta o del IS, modelos de IVA, resumen de deudas actuales y un pequeño plan de viabilidad de la operación.
- Aportación al capital con comisiones: si te aprueban, harás una aportación al capital social (recuperable al salir) y pagarás las comisiones de estudio y de aval.
- Negociar con el banco el préstamo avalado: con la aprobación en la mano, negocias con el banco las condiciones finales del crédito y se firman préstamo y el préstamo con ava SGR en la notaría.
¿Cuándo te compensa usar una SGR y cuándo no?
Una SGR te compensa cuando la alternativa es, directamente, que el banco no te financie o que lo haga en condiciones muy duras. Por ejemplo, si eres autónomo o tienes una pyme joven, con poco historial y quieres comprar un local, es normal que el banco mire la operación con lupa.
En esos casos, el aval de una SGR es la diferencia entre el no y el sí, o entre un tipo de interés muy alto y otro más razonable. También tiene sentido cuando el importe es medio o alto y quieres evitar poner en juego tu vivienda como garantía.
En cambio, no suele compensar cuando el banco ya te está ofreciendo una buena financiación sin necesidad de aval externo, cuando el importe es pequeño o cuando hablamos de una hipoteca de vivienda habitual sin actividad empresarial detrás.
Si estás en un punto intermedio y no lo ves claro, lo lógico es poner números encima de la mesa, ver cuánto te cuesta la operación con SGR y cuánto te costaría sin ella. Y, si hace falta, apoyarte en un asesor hipotecario que compare opciones por ti y te diga si en tu caso concreto tiene sentido añadir una SGR al puzle.
